Zapotecas del Valle, los sembradores del agua y su lucha por la defensa de los acuíferos

Zapotecas del Valle, los sembradores del agua y su lucha por la defensa de los acuíferos

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marzo 22, 2019
 

San Antonino Castillo Velasco, Oaxaca, México — Hace 12 años en el verde valle de Ocotlán, un grupo de hombres y mujeres de origen zapoteca veían morir sus cultivos de verduras y flores sin poder hacer nada. Una fuerte sequía parecía convertir su fértil valle en zona desértica. Pero a través de una técnica de captación de agua de lluvia, sembraron “pozos de absorción” y desde entonces, la vida ha resurgido en esta región oaxaqueña, gracias a los “sembradores del agua”.

Mientras riega sus cultivos de cebolla usando la “técnica del goteo”, Emiliano hace memoria de aquellos años donde de sus parcelas nada florecía por la falta de agua que no llegaba ni de la lluvia y tampoco de los canales de riego debido a que, por esas mismas fechas, en el 2005, supieron que en esta zona existía un decreto presidencial de 1967, el cual establecía “una veda de agua” para uso agrícola que para acceder tenían que pagar hasta 24 mil pesos (aprox. $1,200 USD).

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) impuso una fuerte multa cuando continuaron usando el agua, así como tarifas eléctricas excesivamente altas por el uso de sus bombas de agua. La desesperación de ver morir sus cultivos y la falta solvencia económica para pagar originó que campesinos como Emiliano, Esperanza Alonso Contreras y Juan Justino Martínez González entre otros cientos más se organizaran y buscaran ayuda de Flor y Canto, una organización social que se dedica a la defensa de la vida y el territorio. A partir de entonces, nació la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua, o “Copuda”.

Juan Justino Martínez González, Fundador de la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua, “Copuda”.

Ya organizados, los Sembradores del Agua junto con Flor y Canto que encabeza la defensora Carmen Santiago Alonso establecieron dos rutas para la defensa de los acuíferos en esta zona de los valles de Oaxaca. La primera fue capacitarse en la creación de pozos de absorción, por lo que acudieron al Museo del Agua en la ciudad de Tehuacán, Puebla. De su aprendizaje construyeron “ollas” o enormes estanques, donde acumulan el agua; son aproximadamente unas 20 actualmente y de enorme tamaño. También construyeron siete pozos como prueba piloto. Doce años después, son más de 300 pozos los que están sembrados en las parcelas del Valle de Ocotlán.

La segunda acción que emprendieron los campesinos fue de tipo legal en el 2011, cuando demandaron a la Conagua ante el Tribunal Superior de Justicia Fiscal y Administrativo por interponer altos cobros sin que existiera una consulta conforme al Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo. Dos años después, en el 2013, el Tribunal resolvió a favor de la Copuda y ordenó realizar la consulta indígena a las 24 comunidades en la zona.

Carmen Santiago Alonso defensora de la tierra y quién ha visto renacer los cultivos resaltó que todo este proceso de germinación y nacimiento del agua es fruto de la organización de los pueblos, quienes han sembrado agua por el simple amor al campo y a los saberes comunitarios.

El proceso de consulta es “el único que se ha hecho en México para la defensa del agua,” según explica Carmen, una de los pioneros en todo el país en que se realiza una consulta indígena conforme al Convenio 169 del OIT. Se encuentra actualmente en la fase cuatro — “la consultiva” — y según los campesinos la esperanza es que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador “levante el decreto de veda,” dice Carmen, y se convierta a esta región del Valle de Ocotlán en “Zona reglamentada”, porque la Ley de Aguas Nacionales avalada por el gobierno de Enrique Peña Nieto es “violatoria” a sus derechos humanos.

Ahora la espera está en que el gobierno mexicano realmente cumpla su palabra al término de la consulta y así levantar el decreto y veda y crear el “reglamento de la micro región Niza” para el valle de Ocotlán.

“Esperamos que al finalizar la consulta el gobierno respete la voz de los pueblos de la COPUDA que durante muchos años hemos luchado por que el agua sea libre, aquí sembramos agua bajo una técnica comunitaria, la colectamos para nuestros cultivos, para que exista vida, solo eso queremos, vivir libres y respetados”.

Este artículo se publicó en colaboración con El Proyecto Esperanza, un Portal de Noticias Verdes para las Américas.