Voces de Standing Rock: Theron Begay

Jefe de Construcción del Campamento Oceti Sakowin
por  traducido por Diego Bastos Camus translated by Diego Bastos Camusfebrero 6, 2017
 

 An English version of this article is available here

“Siempre recordaré la primera construcción que construí para una abuela… Ella lloraba, estaba feliz. Le habíamos puesto una estufa también. Sentir ese abrazo, esa emoción que ella tenía… ese sentimiento era el mejor pago que cualquier cheque que he recibido nunca.”

Theron Begay es un líder como pocos — valiente, humilde, con un inquebrantable deseo de servir a las personas, y de estar siempre positivo y lleno de fe, sin importar los retos que enfrente. Lo conocí solo algunas horas después de llegar al Campamento Oceti Sakowin, cuando estaba buscándome un espacio en el “círculo de oración más grande del mundo”, formado por las miles de personas que habían llegado el 4 de Diciembre.

Theron es un torero y copropietario de una compañía de rodeo en el pequeño pueblo de Sheep Springs, N.M. Recientemente, en 2015, había rechazado un trabajo en la DAPL en Dakota del Norte porque “era demasiado frío”. Ahora se reía de sí mismo, pues decía que su visita a Standing Rock en Noviembre se suponía que iban a ser de dos días, solo para tomarse la “selfie de Standing Rock” para Facebook.

En cambio, la inocente visita se convirtió en una experiencia que marcó su vida, donde se encontró a sí mismo, a su verdadera familia, y su llamado como líder de la comunidad. Así, ayudó a construir la infraestructura física y social de una ecoaldea indígena en resistencia espiritual.

Ese primer día en el círculo de oración, estreché mis brazos con su amiga, una mujer de ojos brillantes, llamada Kei Kurimoto. Ella resultó ser la que había organizado las primeras cocinas en Oceti. En cuanto le pedí que si podía hacerle una entrevista, ella sonrió y le dio un empujón amistoso a Theron.

“Deberías entrevistarlo a él,” dijo. “¡Él tiene una historia increíble!” En ese momento Theron puso  los ojos en blanco, sin gustarle nada el cumplido. Kei le animó, diciendo que podíamos reunirnos en el Campamento del Suroeste, en el gran Hogan (una casa tradicional de los Navajo). Antes de que pudiéramos llegar allí, un grito llegó del Fuego Central difundiendo la noticia de que la administración de Obama había denegado el permiso para seguir excavando.

La noche siguiente, nos encontrábamos en el Hogan, en el corazón del Campamento del Suroeste. Como cientos de otras personas,  nuestro carro se quedó atascado en el nieve, así que Theron nos ofreció poder quedarnos. En seguida nos dimos cuenta lo afortunadas que éramos, compartiendo el campamento con los Navajo y con un grupo de veteranos Navajo, y en la cocina sirviendo un delicioso caldo de cordero con chile verde y pan frito.

El interior del campamento era cálido y acogedor, mientras que en el exterior soplaba una tormenta de nieve. Theron era parte del equipo de liderazgo de Oceti. Se aseguraba que a las miles de personas que habían llegado al campamento se les brindara comida y refugio, y que la multitud de vehículos que encallaban en el camino fueran sacados. Yo me uní a uno de los tres equipos exitosos de “búsqueda y rescate” que encontró dos viejos veteranos y una anciana de 70 años para llevarlos a la carpa de medicina.

Theron estaba siempre haciendo bromas, buscando la diversión y manteniendo una actitud ligera, aunque yo apenas podía imaginar la presión bajo la que se encontraba. Considerando el número de personas no preparadas en el campamento, la severidad de las condiciones ambientales y todo lo demás, era un milagro que el equipo pudiera mantener a todos vivos.

A pesar de que él había estado en el campamento por tres semanas cuando nosotras llegamos, ya había liderado los esfuerzos de adaptación al clima. En ese tiempo había dirigido la fabricación de 100 construcciones y preveía otras 200, entre hogans, yurtas y tarpees (tipis cubiertos de lonas impermeables), para los Defensores del Agua, los cuales planeaban pasar el invierno aquí.

A mediados de enero nos aterró enterarnos que, yendo a Bismarck por provisiones, Theron había sido asaltado por cuatro hombres y gravemente lesionado. Durante las semanas siguientes, cada vez que le preguntábamos por su salud, él nos decía que rezáramos por sus asaltantes. Cada vez que veíamos sus publicaciones de Facebook, él agradecía al Creador por otro bello día.

IC: ¿Qué cosas en tu vida te han preparado para este momento?

Theron: Aprendí a sobrevivir sin servicios de agua y electricidad porque el gobierno local hizo pasar hambre a mi abuelos y les quitó el agua y la luz eléctrica. Teníamos que ir a cortar leña, acarrear el agua y la leña, y nunca tuvimos electricidad. Teníamos que vivir con los tiempos de la naturaleza, como el amanecer, el atardecer y la estaciones.

Y necesitábamos llevarnos bien con la Madre Naturaleza, y aprender a vivir de la tierra criando animales y cultivos. Todo eso me hizo más listo que el hombre blanco que fue a la Universidad. Yo sé como construir casas, sé como vivir de la tierra y cómo usar los recursos naturales. Esa es la razón por la que estoy donde estoy ahora.

Mi abuela era muy sabia. Ella era toda una líder, muy educada y política, estaba involucrada en muchos asuntos en la comunidad. Así que tal vez es de ella de donde saco mis dones de liderazgo. Yo no tomo crédito por las cosas que hago, yo doy crédito a las personas que me apoyan. Yo no digo “Yo, o Mi,” yo digo “Nosotros, Nuestro, vayamos a hacerlo”. Me gusta incluir a todos a mi alrededor.

IC: ¿Cuáles han sido los retos más grandes en construir una comunidad aquí?

Theron: Intentar mantener un censo de las personas que vienen, para así poderles ayudar. Son humildes y no quieren estar pidiendo apoyo. No puedes ir de puerta en puerta y preguntar cuántas personas hay adentro. Y no son sólo personas de una tribu, sino de todo el mundo.

Mientras caminaba alrededor del campamento, hacía un proceso de registración y me tocaba conocer a las familias. Íbamos alrededor del campamento intentando adaptar las estructuras al invierno, y decidimos hacer estructuras mayores. Muchas de las personas que están en Oceti son gente sin casa de Standing Rock, y sus familias.

Les construimos refugio. Así es como conocí a estas personas. Ya sé cuantos hijos tienen, así que ya los conozco bien. Debo hacerlo para mantener una conexión cercana con estas familias que están en el campamento, porque han dicho: “No vamos a regresar. Ya no nos queda ninguna razón para regresar porque la reservación no tiene nada que ofrecernos”.

IC: Mencionaste que un equipo de abogados Navajo ayudaron a evitar una evacuación el 5 de Diciembre. ¿Me lo podrías explicar mejor?

Theron: Hay una norma que nos permite usar abogados de otros estados, y la Nación Navajo tiene un fuerte equipo legal. El mandato de evacuación del 5 de diciembre estaba basada en el daño que podrían sufrir las personas por las condiciones severas del invierno. Básicamente teníamos que demostrar que estábamos listos para el invierno, y el equipo legal navajo nos ayudó con eso.

Ellos buscaron todo tipo de tecnicismos y fallas en el campamento. Nos dijeron que los baños portátiles se iban a congelar y no podíamos usar anticongelante, ya que eso contaminaría el suelo. Nosotros dijimos que teníamos baños secos para eso. Ellos dijeron que la gente se iba a congelar y que las provisiones escasearían, pero nosotros ya habíamos aislado todos los refugios y hecho cargo de las provisiones.

Estábamos listos para el invierno. Teníamos un equipo responsable de incendios, teníamos médicos, teníamos escuelas, teníamos básicamente todo lo necesario: estamos construyendo un poblado aquí mismo. Como puedes ver, hemos buscado y rescatado todo lo demás. Básicamente todo este pueblo, todo este campamento se está volviendo verde. Usamos energía solar para todo, será un pueblo auto-sustentable.

Conozca otros Defensores del Agua en este serie: #VocesDeStandingRock