Un Muro en Su Río

Comunidades Ng√§be Inundadas Contin√ļan Luchando contra la Presa
por Global Sisters Report traducido por Ang√©lica Almaz√°n translated by Ang√©lica Almaz√°nmarzo 29, 2017
 

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Kiad, Ng√§be-Bugl√© Comarca, Panama -¬†"Bulu Bagama es mi nombre positivo. Luis Jim√©nez, mi nombre negativo‚ÄĚ comienza diciendo el anciano de Ng√§be, parado sobre una explanada de lodo seco y agrietado que cubre lo que por generaciones fue el patrimonio de su familia. El cascajo de una casa yace en ruinas, y unas pocas hojas muertas que cuelgan de un solo √°rbol sobreviviente proveen escasa sombra del sofocante sol del mediod√≠a.

Estas palabras, refiri√©ndose a su nombre ind√≠gena y al que le fue impuesto por la dominante cultura espa√Īola, resumen los sentimientos de traici√≥n de un pueblo que ha luchado amargamente por casi dos d√©cadas para detener la presa de Barro Blanco, un proyecto hidroel√©ctrico que para las comunidades locales y los ambientalistas se ha convertido en un s√≠mbolo de todo lo que est√° mal con el modelo actual de desarrollo en Panam√°.

Bulu y su esposa, Adelaida Gonz√°lez, de pie sobre el lodo recordaron aquella terrible noche de agosto del a√Īo pasado cuando despertaron para encontrar las aguas de su sagrado R√≠o Tabasar√° filtr√°ndose a su casa. Sacaron del lodo a sus hijos y tantas de sus pertenencias como pudieron. Sus vecinos no fueron tan afortunados, sus casas fueron completamente barridas por la corriente. Un ni√Īo apenas logr√≥ escapar de ahogarse en aquellas angustiosas horas.

No se les hizo advertencia, √©l dice, y mientras ocurr√≠an las negociaciones con el gobierno y con la constructora de la presa, las familias pensaban que estaban a salvo. Las comunidades afectadas de Kiad, Nuevo Palomar, Quebrada de Ca√Īa y Quebrada de Plata dicen que no fueron consultadas acerca de la inundaci√≥n en sus tierras, la cual afecta directamente a alrededor de 500 personas y tambi√©n provoca un impacto importante en toda la comarca Ng√§be-Bugl√©, un territorio aut√≥nomo que es hogar de m√°s de 150,000 individuos de los grupos ind√≠genas Ng√§be y Bugl√©. El R√≠o Tabasar√° es sagrado para ellos, as√≠ como el centro ceremonial que ahora se encuentra sumergido.

A pesar de los a√Īos de intensa resistencia, la presa fue construida r√≠o abajo, y el pasado mes de mayo el embalse comenz√≥ a llenarse. Ahora los residentes de las comunidades inundadas est√°n s√≥lo pidiendo que el nivel del agua sea disminuido a los l√≠mites de su territorio, conforme a la ley.

Kiad es un importante centro cultural y ceremonial para los Ngäbe; en las orillas del río se encuentran dos grupos de petroglifos antiguos que contienen los indicios de la sabiduría de sus ancestros. Las piedras están ahora completamente sumergidas, cortando su comunicación con su pasado.

La compa√Ī√≠a con base en Honduras, Genisa, dijo estar llevando a cabo una ‚Äúinundaci√≥n de prueba‚ÄĚ en un √°rea que, de acuerdo con su declaraci√≥n de impacto ambiental, estaba deshabitada. Un enga√Īo m√°s de una larga lista, incluyendo la certificaci√≥n de cr√©ditos de carbono bajo el Clean Development Mechanism (CDM) ‚Äď Mecanismo de Desarrollo Limpio ‚Äď un programa dise√Īado bajo el Protocolo de Kyoto para permitir a los pa√≠ses industrializados ‚Äúcompensen‚ÄĚ sus emisiones de gas invernadero apoyando proyectos de desarrollo sustentable en pa√≠ses menos desarrollados.

Grupos internacionales de derechos humanos y ambientalistas han sostenido que Barro Blanco no es sustentable en lo absoluto, y que el historial de violaciones a los derechos humanos asociados al proyecto de la presa deber√≠an hacerlo inelegible. Finalmente, el gobierno paname√Īo revoc√≥ el registro al CDM en noviembre pasado - por primera vez en el programa CDM.

Todo lo que queda de la granja de Bulu Bagama, un recinto familiar que alguna vez fue el hogar de m√°s de una docena de personas. (Tracy L. Barnett)

‚ÄúLas t√°cticas que esta compa√Ī√≠a utiliz√≥ fueron pr√°cticamente las mismas que todas las compa√Ī√≠as han utilizado - falsificar estudios, no hacer entrevistas o realizarlas lejos de las comunidades afectadas‚ÄĚ, dice el Padre Joe Fitzgerald, un miembro de la comunidad Vicentina de Soloy, que ha ministrado en el pueblo Ng√§be de la regi√≥n por doce a√Īos.

‚ÄúGenisa ha sido horrible en todo su manejo de la situaci√≥n.‚ÄĚ

El proyecto fue temporalmente suspendido en parte por incumplimiento de la evaluación de impacto ambiental, pero la suspensión eventualmente fue retirada y el proyecto continuó.

Genisa no ha respondido ni por teléfono ni por Twitter a las peticiones para una entrevista.

La inundación fue el amargo anticlimax de una batalla que ha llevado a miles en todo el país a tomar las calles, y al gobierno a tomar medidas extremas para asegurar la realización de la presa.

Barro Blanco es sólo una de las más de 30 presas que han sido construidas con docenas más propuestas o ya en marcha en Panamá, y está lejos de ser la más grande, con una capacidad generativa de sólo 28 kilovatios y un territorio afectado de menos de 18 hectáreas. La severa represión policíaca contra los manifestantes, principalmente indígenas, ha generado la reprobación de la comunidad internacional, y el 17 de Marzo el caso fue uno de los muchos escuchados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington D.C. (Ver la historia relacionada)

‚ÄúEllos saben que es un proyecto menor‚ÄĚ dice Osvaldo Jord√°n, director ejecutivo de la organizaci√≥n paname√Īa sin fines de lucro Alianza para la Conservaci√≥n y el Desarrollo, uno de los grupos que solicit√≥ la audiencia. ‚ÄúSi hubiera una sola ley funcional en este pa√≠s, esto hubiera sido cancelado hace mucho. Sin embargo, hay un elemento simb√≥lico que el gobierno no quiso permitir que ocurriera‚Ķ que es el que un grupo de gente tomara una firme posici√≥n sin grandes recursos y lograran echar abajo un proyecto como √©ste.‚ÄĚ

El rol de un Hermana

En su apogeo en el 2011, y de nuevo en 2012, la batalla para detener la presa efectivamente cerró el comercio en la parte occidental del país, cuando miles de manifestantes Ngäbe-Buglé y sus aliados bloquearon la carretera Panamericana. La hermana de la Orden de la Misericordia, Edia López, estaba entre ellos.

‚ÄúLlegu√© al √°rea buscando dar mi servicio como misionera con la poblaci√≥n m√°s pobre del pa√≠s, sin darme cuenta de que estaban enfrentando un muy grande problema con la tierra y el agua‚ÄĚ, dice L√≥pez, conocida como ‚Äúhermana Tita‚ÄĚ en toda la provincia de Chiriqu√≠. Nativa de Chiriqu√≠, ella ha estado trabajando en la comarca desde 2010, cuando se mud√≥ desde otro distrito cerca de la frontera con Costa Rica. Es una mujer peque√Īa y expresiva, risue√Īa y de una aguda inteligencia, ella ha presenciado la severa represi√≥n policiaca que ha tenido lugar. Con l√°grimas en los ojos recuerda haber visto a muchos activistas ind√≠genas heridos en confrontaciones. Despu√©s del enfrentamiento m√°s fuerte, le toc√≥ organizar un equipo para buscar entre los matorrales los cuerpos de la gente que hab√≠a desaparecido.

Mucho antes de que el Papa Francisco publicara la enc√≠clica ‚ÄúLaudato Si, sobre el Cuidado de Nuestra Casa Com√ļn‚ÄĚ, L√≥pez estaba dedicada a problemas de tierra y agua. ‚ÄúSiempre tuve una pasi√≥n por el tema de cuidar nuestra casa com√ļn, estuve involucrada en la lucha contra la miner√≠a de la poblaci√≥n ind√≠gena y los l√≠deres locales,‚ÄĚ dice ella. ‚ÄúFue una lucha tremenda.‚ÄĚ

La hermana Edia L√≥pez ‚Äúhermana Tita‚ÄĚ mantiene una improvisada sesi√≥n estrat√©gica con miembros del Comit√© Coordinador para la Defensa de los Recursos Naturales y los Derechos de los Pueblos Ng√§be-Bugl√© en la celebraci√≥n del 20mo aniversario de la comarca en Llano Tugr√≠. (Tracy L. Barnett)

Ella cuenta que al principio, las luchas contra la miner√≠a y contra las presas hidroel√©ctricas estuvieron ligadas. El movimiento gan√≥ una victoria con una ley para detener la inversi√≥n internacional en la industria minera en el 2011 y con una nueva ley para prohibir la miner√≠a en la comarca en el 2012. Pero un n√ļmero creciente de presas hidroel√©ctricas a√ļn estaban en marcha, incluyendo Barro Blanco, y la lucha continu√≥.

‚ÄúHonestamente yo no sab√≠a qu√© hacer, pero ah√≠ est√°bamos en las calles, en las manifestaciones y en las reuniones con los l√≠deres, los coordinadores, los l√≠deres comunitarios‚ÄĚ, dice L√≥pez. Se encontr√≥ ayudando con la log√≠stica, mediando con los l√≠deres gubernamentales y la polic√≠a ‚ÄĒ funciones que estaban m√°s all√° de cualquier cosa que ella hubiera imaginado, pero era lo que se necesitaba, as√≠ que lo hizo.

‚ÄúYo era s√≥lo un testigo, un apoyo log√≠stico, un apoyo moral, un apoyo espiritual, una amiga de los l√≠deres. Apoy√© en todas las formas que pude.‚ÄĚ

Bosque Muerto

La familia Jiménez perdió todo lo que tenían en esa inundación. La angustia de Bulu se transforma en ira mientras relata todo lo que su familia ha perdido, y luego cuenta cómo el gobierno primero negó la existencia de su comunidad y después trató de comprarlos.

R√≠o arriba, la familia Miranda tambi√©n lucha con la p√©rdida de su r√≠o y su granja, y contin√ļa con lo que parece ser una batalla perdida para conservar sus hogares y su estilo de vida.

El rostro de Göejet Miranda se ensombrece al sumergir su remo en las turbias y fétidas aguas del embalse de lo que fue el Río Tabasará, a través de un corredor de muerte - los enormes y viejos árboles que alguna vez sombrearon un río claro y que fluía libremente ahora son esqueletos grises contra el seco cielo azul. Estos árboles proporcionaban alimento a una amplia variedad de peces y camarones de río que eran una gran fuente para la subsistencia de la gente, dice Miranda: la mayoría de las especies de peces y camarones han muerto desde que la presa comenzó a operar.

√Čl atraca su lancha y escala hasta llegar al fango junto a los vestigios de lo que los agroforestales modernos hubieran llamado un bosque comestible diverso, que la comunidad hab√≠a cultivado por generaciones. Alguna vez produjo una vida de abundancia - mangos, pl√°tanos, papayas, membrillos, naranjas, pi√Īas, cacao, caf√©, camotes, frijoles, ma√≠z y muchas cosas m√°s eran su principal fuente de comida y de dinero. M√°s de 40 clases de plantas medicinales que serv√≠an como una farmacia natural ahora yacen bajo una gruesa capa de lodo.

El recinto de la familia Miranda est√° en terreno m√°s alto que el de los Jim√©nez, por lo que el agua a√ļn no llega a sus hogares. En el coraz√≥n de su terreno est√° el centro cultural y educativo donde su padre Manolo Miranda desarroll√≥ la forma escrita del Ng√§bere, la lengua del pueblo Ng√§be. El embalse ahora desconecta la aldea de Kiad y el centro educativo del resto del mundo - lo que antes era una caminata de menos de una hora al pueblo m√°s cercano, ahora son dos horas.

Weni Bagama, hermana de Go√ęjet Miranda, es una l√≠der del Movimiento del 10 de Abril - el primero de dos diferentes movimientos Ng√§be enfocados a detener la presa - y una representante del Congreso General Ng√§be-Bugl√©, al igual que Miranda. Ella lucha para sobrellevar la p√©rdida de su r√≠o alimentado por manantiales, donde ellos se ba√Īaban tres veces al d√≠a, y lavaban su ropa, y jugaban y que ahora es un maloliente criadero de mosquitos rodeado de acres de fango. Ahora debe escalar cuesta arriba a su √ļnica fuente de agua limpia: un peque√Īo tubo de agua que baja de un manantial en lo alto del cerro.

A principios de marzo, el nivel del agua disminuyó lo suficiente para dejar a la vista la devastación de lo que antes fue su bosque de galería. Ahora están enfrentando la temporada de sequía más calurosa de la que tengan memoria, temerosos de una temporada de lluvias y un aumento en el nivel del agua que podría marcar el final de sus vidas en Kiad.

Weni Bagama, representante del Congreso Ngäbe-Buglé y líder en la lucha contra Barro Blanco, en camino a una junta en la capital de la comarca, Llano Tugri. (Tracy L. Barnett)

En el campamento

L√≥pez es una visitante frecuente en el campamento del Movimiento del 22 de Septiembre, el cual se encuentra a lo largo de la Carretera Panamericana, al lado de la entrada de las oficinas de Genisa. Ella llega justo a tiempo para la ceremonia de oraciones del atardecer y se dirige al terrapl√©n en un r√ļstico establecimiento entre los escasos √°rboles. Cerca de 30 creyentes de la religi√≥n Mama Tatda, practicada por la mayor√≠a de los ng√§be, se re√ļnen bajo el tejado de palma que funciona como iglesia del campamento. Sus hechizantes voces se elevan mientras oscurece, y cantan y oran en su lengua nativa, ng√§bere.

Su líder es Clementina Pérez Jiménez, una mujer intensamente espiritual que pinta su rostro antes de ir a la batalla. Además de ser una líder local, Clementina es la coordinadora nacional del movimiento espiritual de resistencia del Movimiento del 22 de Septiembre, nombrado por la fecha en 1962 en que su profeta, una mujer llamada Besiko, tuvo una visión que los exhortaba a abandonar el moderno estilo de vida materialista y a proteger la Tierra y sus tradiciones culturales.

‚ÄúLa Virgen bendita dijo claramente que si no se cancela este proyecto, habr√° un desastre en el mundo, y no queremos que haya ese desastre en el mundo‚ÄĚ, advierte Clementina, de 43 a√Īos, quien ten√≠a s√≥lo 15 a√Īos cuando se uni√≥ al movimiento estudiantil. Era la l√≠der del campamento frente a la entrada de la presa en Mayo del a√Īo pasado cuando la polic√≠a envi√≥ brigadas antidisturbios para quitarlos a la fuerza. Ella tiene copias plastificadas de las notas period√≠sticas del 25 de Mayo del 2016 que muestran a un grupo de polic√≠as rode√°ndola y sujet√°ndola mientras ella estaba acostada enfrente de las m√°quinas, vestida con su tradicional vestido nagua blanco.

‚ÄúTenemos que respetar la vida de la naturaleza, para poder tener paz con Dios, porque si no respetamos las leyes y reglas de Dios de la vida en la Tierra, entonces no podemos existir en el mundo‚ÄĚ, me dijo seriamente. ‚ÄúEst√° claramente anunciado, ‚ÄėSi los pueblos ind√≠genas son golpeados; el agua se secar√° o se convertir√° en sangre.‚ÄĚ Nosotros no queremos que eso pase con los pueblos de Am√©rica o de otro pueblo.‚ÄĚ

La represión policiaca alcanzó el clímax bajo el mandato del ex presidente Ricardo Martinelli, 2009-2014, cuando cientos de manifestantes indígenas fueron heridos y muchos, asesinados. El actual presidente Juan Carlos Varela buscó una imagen más suave e inicialmente prometió cancelar la presa, y comenzó 12 meses de negociaciones con los líderes Ngäbe.

Sin embargo, al final se cambió de bando y persuadió a la actual líder de la comarca, Silvia Carrera, para firmar un acuerdo en agosto pasado permitiendo continuar con la casi terminada presa a cambio de algunos bienes y servicios para la comarca.

Clementina P√©rez Jim√©nez, l√≠der de la Iglesia Mama Tatda y del Movimiento del 22 de Septiembre para detener la presa Barro Blanco, nombrado por el d√≠a en que Jes√ļs y la Virgen Mar√≠a se aparecieron a la profeta Ng√§be-Bugl√©, Besiko. (Tracy L. Barnett)

Una celebración amarga

Llano Tugrí, la capital de la comarca, es un frente remoto golpeado por el viento en entre las cimas de la Cordillera Central, al que se llega en un escabroso viaje de más de dos horas en una pickup con 15 personas en la caja, sentados en bancas de madera.

Entre ellos se encuentra la respetada diputada Ng√§be y l√≠der de la resistencia Weni Bagama. El grupo se dirige a la capital para celebrar el 20mo aniversario de la comarca. Ellos llegan a medianoche y duermen algunas horas en un r√ļstico refugio. A pesar de los intensos vientos y bajas temperaturas, Weni despierta temprano para ba√Īarse en el r√≠o, un preciado ritual que ya no es posible realizar en su amado Tabasar√°. Sale reluciente y fresca en su vestido nagua azul brillante, lista para enfrentar el d√≠a.

Ella ha esperado este d√≠a para hacer su entrevista, en la capital de la comarca en su vig√©simo aniversario para enfatizar en su argumento. La creaci√≥n de la comarca se logr√≥ despu√©s de a√Īos de lucha, dando al pueblo Ng√§be autoridad sobre sus propias tierras. Barro Blanco es una clara violaci√≥n a esa ley, dice Weni, as√≠ como muchos otros, nacionales e internacionales, que ella enumera, y su presencia amenaza la integridad de la comarca.

‚ÄúEl gobierno lo hace parecer como que esto no es la gran cosa, sin tomar en cuenta los derechos humanos que est√°n siendo violados, sin ver que nuestras casas est√°n siendo inundadas‚ÄĚ ella me dice. ‚ÄúLo que queremos es aclararle al p√ļblico que este muro nos fue impuesto. Cuando comenzaron con este proyecto, comenz√≥ con la intervenci√≥n de la polic√≠a. El foro p√ļblico se realiz√≥ con polic√≠as. Cuando construyeron las paredes, fue con la polic√≠a. Cada paso en el proceso fue impuesto por la polic√≠a.‚ÄĚ

Lo que el Movimiento del 10 de Abril est√° solicitando ahora, dice, es que los niveles del embalse sean disminuidos debajo de los l√≠mites del territorio Ng√§be. No es suficiente para reparar el da√Īo o para arreglar el r√≠o, pero es una soluci√≥n con la que ellos pueden vivir.

En un día dedicado a celebrar, muchos de los presentes no están en un ánimo festivo, en parte por Barro Blanco.

Carrera, la actual cacica o jefa, observa a la multitud desde atrás, se observa seria y cansada bajo su blanco sombrero de ala ancha. Siendo la primera cacica de los Ngäbe, ha sido una voz fuerte al frente de las marchas y los bloqueos a los caminos. Pero algo cambió en agosto pasado, cuando ella firmó el acuerdo con Varela ahí mismo en la capital de Llano Tugrí. Casi fue destituida por su propia gente, quienes estaban furiosos por el acuerdo.

Ella sigue oponiéndose a la presa, dijo a Global Sisters Report, y a cualquier otro proyecto extractivo en la comarca. Ella sólo firmó el acuerdo porque la presa ya estaba construida y sintió que le correspondía a ella negociar algunos beneficios para la comarca a cambio de su territorio perdido y su río arruinado: empleos para la gente, un cierto porcentaje de ganancias, bienes y servicios. Terminó resentida cuando su pueblo se opuso al acuerdo, la presa fue terminada y la comarca se quedó con nada más que conflictos.

Pelar la cosecha de frijol es una actividad familiar, parte de la vida diaria en la comunidad de Kiad. (Tracy L. Barnett)

"Aprendimos cuando los espa√Īoles vinieron y tomaron nuestro oro a cambio de espejos‚ÄĚ ella dice tristemente. ‚ÄúLos recursos son nuestra Madre Tierra y son nuestros para cuidarlos.‚ÄĚ

L√≥pez est√° entre aquellos que observan el potencial de una amenaza a√ļn mayor. Uno de los m√°s severos impactos de la continua presi√≥n sobre las autoridades Ng√§be para ceder sus tierras ricas en bienes naturales ha sido el intensificar las grietas que se abren dentro de las comunidades cuando se celebran tratos sin el apoyo de la comunidad. Ella dice que a la larga, esta interferencia ha afectado la gobernabilidad entre los Ng√§be.

Evidelio Adames, un profesor de biología en la Universidad de Panamá que creció con los Ngäbe y que ha servido como investigador, testigo y mediador durante el conflicto, coincide.

‚ÄúEllos tienen su propia sabidur√≠a, y tienen la capacidad de prevenir estos problemas, pero el gobierno y las corporaciones los est√°n enredando‚ÄĚ dice.

√Čl ubica las ra√≠ces del conflicto en el 2007, cuando el gobierno abri√≥ ofertas de licitaciones para compa√Ī√≠as interesadas en construir una planta hidroel√©ctrica en el Tabasar√°. ‚ÄúEsa subasta fue hecha sin previa consulta, y ese fue el primer pecado capital‚ÄĚ, dice √©l. ‚Äúpatrones culturales se han visto afectadas una cuenca se fragment√≥, y eso impacta todo.‚ÄĚ

De vuelta en Kiad, Manolo Miranda, hermano de Weni y Go√ęjet, se sienta en una hamaca en la escuela al aire abierto, y se mece suavemente adelante y atr√°s creando su propia brisa mientras reflexiona en la iron√≠a de una aldea sin electricidad siendo inundada por una presa hidroel√©ctrica. Kiad cuenta con un panel solar para cargar sus tel√©fonos celulares y computadoras; ellos no necesitan la energ√≠a hidroel√©ctrica.

Ha sido una pelea dura, dice, pero a√ļn no ha terminado. Y sin importar lo que suceda, la batalla contra Barro Blanco ha ganado m√°s de lo que ha perdido.

Se√Īala el √©xito obtenido presionando al gobierno paname√Īo para retirar la capacidad de la compa√Ī√≠a de emitir bonos de carbono - hasta ahora, el √ļnico caso en el mundo donde esto ha sucedido - y los vergonzosos esfuerzos de persuasi√≥n contra los bancos de desarrollo holandeses y alemanes que ayudaron a financiar el proyecto.

‚ÄúNosotros sabemos que esta lucha por el camino justo ha ganado. Y sabemos que aunque pongan a funcionar el proyecto, funcionar√° bajo verg√ľenza de ellos, y no la nuestra. Porque nosotros hacemos valer la justicia, y ellos no respetan la justicia.

‚ÄúHemos ganado mucho, y seguimos ganando. Los ojos del mundo est√°n todav√≠a sobre Barro Blanco. Ha sido un ejemplo no s√≥lo para el gobierno, y para Panam√°, sino ha sido una experiencia para las empresas, y tanto para las instituciones financieras. Y aun la resistencia no ha terminado. Los bancos ver√°n lo que sucedi√≥ con Barro Blanco y aplicar√°n esta experiencia para otros proyecto. Este antecedente no es s√≥lo para Panam√°, sino para todo el mundo.‚ÄĚ

Manolo Miranda desarroll√≥ la forma escrita de la lengua Ng√§be, llamada ‚ÄúNg√§bere‚ÄĚ cuando recibi√≥ una visi√≥n debajo de un √°rbol de zapote cerca de Kiad. Ahora ense√Īa y escribe libros en el centro especializado de lenguaje y cultura de la aldea. (Tracy L. Barnett)

Tracy L. Barnett es una escritora, editora y fotógrafa independiente especializada en asuntos ambientales, derechos indígenas y viajes sustentables.

Republicado con permiso de GlobalSistersReport.org.

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