La corte dicta la sentencia en el primer juicio de "derechos de la naturaleza" del mundo

 

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Luego de seis a帽os y medio de suspenso y paciencia combinados, finalmente el 11 de enero de 2017, la Corte Provincial de Esmeraldas de Ecuador emiti贸 dictamen en el marco del primer juicio de derechos de la Naturaleza.

Esta demanda de justicia鈥攓ue a su vez propone un cambio en los paradigmas que favorece un铆vocamente los derechos de seres humanos鈥攆ue presentada por personas viviendo literal y figurativamente en los m谩rgenes del Ecuador: el Cant贸n de San Lorenzo.

Esta zona de selva tropical, 鈥攓ue forma parte del Tumbes-Choc贸-Magdalena, un 鈥榩unto caliente鈥 por su especial concentraci贸n de biodiversidad鈥攅st谩 ubicada en el noroeste del Ecuador, en la frontera con Colombia, en la provincia costera de Esmeraldas, la 煤nica provincia ecuatoriana donde casi la mitad de la poblaci贸n es afro-ecuatoriana. Muchos ecuatorianos no son conscientes de la presencia de las nacionalidades y territorios ind铆genas que ah铆 habitan. Y menos a煤n, que es en estos territorios de los ind铆genas (y no por coincidencia) donde se encuentran la mayor铆a de los bosques tropicales de las tierras bajas de la costa (menos del 3%) que quedan intactos en el ecuador.

Una vista en el dosel de un monocultivo de la palma aceitera, donde las palmicultoras plantan lianas kudzu (g茅nero Pueraria), altamente invasivas, para controlar otras malezas y para fijar nitr贸geno. (Fotografiado por Hazlewood el 19 de julio de 2007).

Los demandantes鈥攍a comunidad afrodescendiente de La Chiquita y la comunidad ind铆gena Aw谩 de Guadualito鈥攑resentaron la hist贸rica demanda constitucional intercultural contra las empresas palmicultoras Los Andes y Palesema (recolectoras de la palma africana, Elaeis guineensis), el 23 de julio de 2010, poco m谩s de dos a帽os despu茅s de que Ecuador reconociera los Derechos de la Naturaleza en su Constituci贸n en 2008.

Al solicitar reparaciones ante la vulneraci贸n de los Derechos de la Naturaleza, El Buen Vivir (Sumak Kawsay en Kichwa) y la autodeterminaci贸n pluricultural sobre el territorio, los demandantes exigieron la suspensi贸n de todas las actividades que conducen a la deforestaci贸n masiva, la p茅rdida generalizada de biodiversidad, la contaminaci贸n excesiva de los r铆os y el consiguiente deterioro de la salud y la soberan铆a alimentaria de las dos comunidades asociada a las empresas Los Andes Palmicultora y Palesema, que rodean sus territorios ancestrales. A煤n despu茅s de un mes de haberse emitido el fallo judicial y considerando que la cabecera del r铆o La Chiquita se ubica dentro de los l铆mites de las plantaciones de estas empresas, a fecha de hoy, 12 de febrero de 2017, el r铆o sigue siendo v铆ctima de desechos agroqu铆micos y de aguas residuales y hervidas por procesos de extracci贸n del aceite de palma de la Palmicultora Los Andes.

Si bien el juez Juan Francisco Gabriel Morales Su谩rez acept贸 鈥減arcialmente" las reclamaciones presentadas ante el tribunal, evidentemente, la debacle est谩 en c贸mo interpretar y hacer efectiva una sentencia que es sumamente ambigua. Por un lado, el juez se帽ala estar de acuerdo con la evidencia proporcionada por los demandantes. Por el otro, sin embargo, resulta sumamente evasivo para determinar que las palmicultoras son culpables de esta vulneraci贸n de derechos. Como dec铆a un residente de La Chiquita: "La sentencia no tiene ni pata ni cabeza."

Por ejemplo, el juez Su谩rez ordena al Estado ecuatoriano que restrinja la expansi贸n futura de la frontera agr铆cola con palma aceitera en el cant贸n de San Lorenzo, 隆y esto es, sin duda, una victoria para La Chiquita y Guadualito!

Sin embargo, de los diecisiete criterios establecidos por la sentencia por reparaciones ante los da帽os sociales y ambientales, parad贸jicamente, las Palmicultoras Los Andes y Palesema fueron acusadas solamente de tres responsabilidades:

  1. De acuerdo a la Ley Ambiental, en la cual se se帽ala la necesidad de una zona de amortiguamiento de ocho metros, las dos palmicultoras deben plantar bamb煤 (en vez de palma aceitera) a lo largo de las orillas del r铆o que rodea las plantaciones;
  2. Deben pagar a sus empleados para tomar un curso de historia cultural y encarnada (e.g. sobre los espiritus del bosque鈥攁parentemente una burla), mitos y tradiciones de los pueblos ind铆genas y ancestrales de Esmeraldas
  3. Las palmicultoras deben mantener relaciones cordiales, respetuosas y de solidaridad, con la tierra, con los demandantes y sus familias.

Ante los criterios establecidos en la sentencia, la abogada actual de la comunidad declar贸: "Es absurdo y rid铆culo determinar dentro de una sentencia que, a trav茅s de un curso de capacitaci贸n en temas de historia cultural y 鈥渆ncarnada鈥 a los palmeros, se podr铆an remediar los da帽os y perjuicios鈥攏i siquiera con la participaci贸n de los expertos m谩s grandes del mundo.鈥

Peces muertos amontonados en la superficie del r铆o Chiquita, resultado de la extractora de la Palmicultora Los Andes, arrojando sus aguas residuales y hervidas al r铆o, lo que sigue ocurriendo; la 煤ltima vez fue 12 de febrero de 2017 (Fotografiado por Hazlewood el 21 de noviembre de 2008).

Cabe resaltar asimismo que, seg煤n la sentencia, a pesar de reconocerse la necesidad de reparaciones, el juez Su谩rez distribuyese la mayor铆a de responsabilidades para remediar los da帽os entre doce instituciones estatales y provinciales, limitando as铆 un enfoque integral y la claridad y efectividad necesaria para el seguimiento en la ejecuci贸n de las acciones.

Sorprende asimismo el nivel de responsabilidades asignadas al Estado m谩s no a las empresas palmicultoras. Resulta innegable la responsabilidad del Estado ecuatoriano, tanto actual como hist贸ricamente, en la negligencia y marginaci贸n socioecon贸mica hacia la regi贸n de Esmeraldas, incubando as铆 el saqueo de sus recursos y la subyugaci贸n del medio ambiente y la poblaci贸n que vive all铆.

Sin embargo, no quedan claras las razones por las cuales la sentencia genera una transferencia de responsabilidades de las Empresas de Palma Aceitera鈥擫os Andes y Palesema鈥攁l Estado, cuando la demanda fue claramente hecha contra las dos palmicultoras. En efecto, las empresas han sido en gran medida liberadas de sus responsabilidades econ贸micas, morales, sociales y culturales hacia las dos comunidades. Es decir: 隆Es justo ahora que el estado debe asumir sus responsabilidades hacia el cant贸n de San Lorenzo y aceptar el papel principal en la reparaci贸n de los da帽os hechos por las palmicultoras!

Los miembros de La Chiquita y Guadualito se re煤nen para elaborar estrategias para los pr贸ximos pasos en su lucha en defensa de sus propios derechos y los de la Naturaleza. D茅cadas de procesos legales han requerido una gran cantidad de viajes de ida y vuelta entre las dos comunidades, que se encuentran a unos 45 minutos de distancia una de la otra (Fotografiado por Hazlewood el 30 de octubre de 2016).

Por consiguiente, las dos comunidades de La Chiquita y Guadualito se manifiestan de la siguiente manera respecto a la sentencia:

隆Despu茅s de esperar tantos a帽os, sentimos humillaci贸n y enga帽o por parte de la Corte!

A煤n si la sentencia es parcialmente favorable para nuestras comunidades, 茅sta no reconoce ni de forma ni de fondo responsabilidad alguna por parte de las Palmicultoras Los Andes y Palesema, respecto del pago por los da帽os y perjuicios causados a nuestro medio ambiente (da帽os que nos han afectado directa y negativamente).

En ese sentido, la sentencia minimiza y excluye todo que hemos sufrido y c贸mo nuestros derechos y los de la naturaleza han sido violados sistem谩ticamente. Por lo tanto, nosotros, los residentes de La Chiquita y Guadualito, manifestamos nuestro desacuerdo con la decisi贸n del juez.

A pesar de ser comunidades unidas pol铆ticamente por compartir la negativa afectaci贸n de nuestros territorios por las palmicultoras, siempre hemos dejado claro que somos comunidades ancestralmente distintas. No obstante, la sentencia no considera esta diferencia entre ambas y esto a su vez, vulnera nuestros derechos de pluriculturalidad a auto-determinaci贸n.

Por ejemplo, el Ministerio de Educaci贸n y el Ministerio de Salud tienen la responsabilidad de construir una escuela de milenio y un centro de salud en un punto entre las dos comunidades. Esto implica que se desarrollen estos proyectos en tierras que no pertenecen a ninguna de las dos comunidades. 隆De hecho, la tierra es propiedad de las plantaciones de palma aceitera! Queda claro que no tiene sentido que el juez nos trate como una sola comunidad.

Este es el primer caso de esta magnitud que se basa en la Constituci贸n ecuatoriana en 2008 respecto los Derechos de la Naturaleza, el Buen Vivir, la autodeterminaci贸n pluricultural y la organizaci贸n intercultural en defensa de los territorios ancestrales. Hemos perdido nuestra flora y fauna, nuestros r铆os est谩n muertos, y todos鈥攍os seres humanos, animales y peces鈥攈emos sufrido da帽os y estamos afectados negativamente.

Seguiremos adelante. En este momento, hemos presentado un escrito solicitando la ampliaci贸n y aclaraci贸n de la sentencia sobre los puntos arriba descritos. Seg煤n la respuesta que obtengamos decidiremos si apelaremos.

Hemos aprovechado esta oportunidad para cambiar de patrocinio legal porque hemos decidido estar a煤n m谩s firmes en defensa de nuestros derechos y los de la naturaleza. Por temor a ser criminalizados por el Estado o alterar la decisi贸n del juez, no podemos salir y protestar p煤blica y pac铆ficamente defensa de nuestros derechos y los de la Naturaleza.

Sin embargo, podemos difundir a nivel nacional e internacional los resultados de nuestras luchas. Haremos que nuestra exigencia de justicia sea conocida en el mundo a trav茅s de los medios de comunicaci贸n y las redes sociales. Procuraremos que m谩s y m谩s aliados nos acompa帽en hasta que nuestros reclamos se aborden adecuadamente. Sabemos que, con el apoyo de la sociedad internacional, podremos reclamar nuestros derechos al buen vivir.

Nuestras comunidades han sido atropelladas y nuestros derechos violados por las palmicultoras que gozan de gran poder econ贸mico y pol铆tico. El mundo no ha visto ni o铆do de lo que hemos tenido que pasar hasta ahora. 隆Esto va a cambiar en adelante! Ya no va a ser as铆. Queremos que el mundo sepa que nuestras comunidades existen. Queremos que toda la humanidad sepa sobre nuestra larga lucha.

Ecuador y el mundo pueden unirse a nosotros y ayudarnos con ideas e informaci贸n, apoyo econ贸mico y moral, y con difundir a trav茅s de los medios y redes sociales nuestro caso emblem谩tico y otros casos en los que los derechos humanos y ambientales han sido violados por el complejo industrial de palma aceitera.

Las autoridades ecuatorianas deben reconocer los da帽os sociales, culturales y ambientales causados ??por la siembra de monocultivos de la palma aceitera, de sus procesos de extracci贸n de aceite y los impactos negativos, inmediatos y residuales, y los efectos negativos de la industria de la palma aceitera asumidos por las comunidades locales.