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La Yesca, México—Audelina Villagrana ha dirigido en solitario su rancho en las montañas de la Sierra Madre Occidental de México desde la muerte de su esposo hace 23 años, criando ganado, contratando a indígenas locales e, incluso, criando como si fuera un hijo a un joven huichol.

Ahora ella y otros rancheros están enfrascados en tensos enfrentamientos con sus vecinos indígenas por unas tierras que han sido causa de discusión durante siglos. Una serie de recientes decisiones legales ha llevado la disputa a su punto de ebullición.

“Es una situación extraña, cuando por un lado comparto mi casa con ellos, y por el otro, me están demandando por mi propia tierra”, dijo Villagrana a la Fundación Thomson Reuters en su casa de la hacienda, una casa con tejas de barro rojo rodeada por lomas tachonadas de mezquite.

Las tierras en cuestión son vastas extensiones de propiedades que los ganaderos quieren para la agricultura intensiva y el pastoreo, pero los huicholes —también conocidos por el nombre tradicional de Wixárika—las quieren para la agricultura de subsistencia y para poder practicar su forma de vida tradicionales.

Las dos partes quieren que el gobierno de México tome parte en la disputa, pero hasta el momento esto no ha sucedido.

FORMA TRADICIONAL DE VIDA

El pueblo huichol posee unas concesiones de tierras que datan del siglo XVII otorgadas por la corona española, pero los ganaderos tienen títulos del gobierno mexicano, fechados antes de la década de la revolución nacional que comenzó en 1910.

Ahora, después de una serie de demandas, con sentencias a favor de los huicholes, estos han iniciado el proceso de reclamar 10.500 hectáreas (unos 26.000 acres) en el estado de Nayarit, comenzando con un rancho de 184 hectáreas (454 acres) de ladera.

Desde septiembre, cientos de huicholes se han organizado para acampar en dicha tierra y hacer guardia.

“Esta tierra es una herencia que nos dejaron los antepasados, a seguir luchando por este territorio, no tenemos porqué cederlo fácilmente”, nos dijo Luis Sánchez Carrillo, un anciano huichol que cree que la tierra es necesaria para mantener las tradiciones de su pueblo.

Los huicholes dicen que se oponen al pastoreo y la siembra intensivo de los rancheros, así como al uso de químicos y prácticas de deforestación. Prefieren la agricultura de subsistencia y la reforestación.

Los huicholes también practican allí rituales para honrar sus lugares sagrados como el Cerro Cuate, un imponente pico, donde dejan ofrendas para antepasados ??y deidades que se cree que residen allí.

“El conflicto se parece a la disputa de Standing Rock en el estado de Dakota del Norte”, donde activistas y simpatizantes de los nativos americanos han acampado en una propiedad federal para exigir un alto al proyecto de oleoducto, dijo Paul Liffman, investigador en la Universidad Rice de Texas y experto en el pueblo huichol.

“Los grupos indígenas han estado haciendo reivindicaciones de tierras con más fuerza desde que una convención de las Naciones Unidas de 1989 les proporcionó un marco legal”, añadió Liffman.

“Ha habido un importante resurgimiento de las reivindicaciones indígenas en medio de las mayores posibilidades que ofrecía la ratificación del Convenio 169”, dijo. “Incluso, los países que no lo firmaron han sentido la presión”.

PÉRDIDA DEL SUSTENTO

Pero los ganaderos de Nayarit temen perder sus medios de subsistencia.

“Ahora – yo pregunto – ¿Quién generó el problema? ¿Fueron los huicholes, o nosotros? ¿Verdad que ninguno?” – pregunta el ganadero Lucio Gamboa – “Fue el gobierno. Entonces, ¿a quién le corresponde resolver este problema? Al gobierno”.

El gobierno mexicano rechazó una solicitud de los líderes huicholes de reembolsar a los ganaderos con fondos federales designados para ayudar a prevenir los conflictos de tierras.

Recientemente un comité de líderes huicholes y ganaderos escribió al gobierno pidiendo que se estableciera una comisión para abordar la disputa, pero el gobierno aún no ha respondido.

Un portavoz de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano de México, encargado de resolver las disputas sobre la tierra, dijo a la Fundación Thomson Reuters que carece de los recursos para involucrarse y se enfrenta ya a unos 323 conflictos territoriales pendientes.

Aún así, Gamboa dijo que el gobierno debería intervenir. “Si los dos partes quieren un arreglo, ¿por qué el gobierno no quiere?” dijo.

Reportaje de Tracy L. Barnett y fotos de Nelson Denman. Los derechos corresponden a la Fundación Thomson Reuters, la rama solidaria de Thomson Reuters, que cubre noticias humanitarias, derechos de las mujeres, tráfico de personas, derechos de propiedad intelectual y cambio climático).

(http://news.trust.org)

Tracy L. Barnett es una escritora freelance radicada en Guadalajara, México. Ha cubierto noticias del pueblo Wixárika por más de seis años. Nelson Denman es fotógrafo, escritor y compositor con sede en Santa Fe, Nuevo México.


Este artículo fue publicado originalmente en Fundación Thompson Reuters y se reproduce en IC con permiso.