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En una decisión histórica que le da un aire de aliento a las velas de las luchas indígenas para proteger tierras sagradas en todas partes, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés International Union for the Conservation of Nature) pasó una resolución declarando que todas las áreas protegidas y tierras sagradas de los Pueblos Indígenas deben ser “áreas restringidas” para actividades industriales destructivas como la minería, las represas y la tala de árboles.

La moción 26 fue aprobada durante el Congreso Mundial de Conservación la semana pasada; un evento cuatrienal que reunió a casi 9.000 oficiales gubernamentales, científicos, empresarios, académicos, representantes indígenas y grupos civiles en Hawái para establecer la agenda de conservación global.

La moción insta a los gobiernos a “respetar todas las categorías de áreas protegidas de la IUCN como áreas restringidas para actividades dañinas para el medio ambiente y el desarrollo de la infraestructura.” Hace un llamado a las empresas a “retirarse de la exploración o actividades en estas zonas y a no conducir actividades futuras en estas áreas protegidas.”

El éxito de la moción marca la segunda vez en la historia de IUCN, la organización de conservación más grande, la cual ha tomado una postura de gran amplitud global para proteger la naturaleza de la minería y de otras industrias extractivas. Este precedente se debe mucho a los pueblos indígenas.

Mientras que cientos de naciones indígenas se reunieron en imponente alianza en Standing Rock la semana pasada, otro grupo de diversos custodios de sitios sagrados indígenas viajaron a Honolulu. Allí crearon conciencia sobre la importancia crítica de tierras sagradas en las luchas para proteger los derechos indígenas, proteger la naturaleza y prevenir el cambio climático desenfrenado.

Gracias al trabajo de estos custodios y de sus aliados civiles en la sociedad, la Moción no. 26, la cual tuvo oposición significante desde dentro de la membresía de los empresarios de la IUCN ante el Congreso, fue aprobada unánimemente.

Apoyado por el Consejo de la IUCN, el cuerpo más alto de elegidos de la IUCN, la moción también obtuvo un sí de los gobiernos de Rusia, China y Canadá. Los EEUU se abstuvieron; Australia y Sudáfrica votaron NO a la moción.

LUGARES SAGRADOS, OBLIGACIONES SAGRADAS

En el Congreso Mundial de Conservación, la delegación indígena apoyando la Moción 26, compuesta de representantes del pueblo U’wa de Colombia, los Kichwa de Sarayaku, Ecuador, los Winnemem Wintu de EEUU, los pastores de Gabbra, Kenia, y otros de Benín, Papua Nueva Guinea, Rusia y Mongolia, publicaron una declaración poderosa que realza la compleja relación existencial entre las tierras sagradas y los pueblos indígenas y su importancia para la conservación.

En su Declaración de los Guardianes Indígenas Kahu’Aina de las Tierras Sagradas, los custodios describen un entendimiento unido de los sitios naturales sagrados como lugares naturales, tales como las montañas y los manantiales, los cuales son puntos nodales, responsables para el funcionamiento armonioso y saludable de la Madre Tierra.

Como lugares donde se contiene una profunda energía espiritual y conocimiento, los custodios dicen que los lugares sagrados son cruciales para la transmisión del conocimiento indígena y los sistemas de gobernanza ecológicos a través de las generaciones.

“LAS TIERRAS SAGRADAS PERMITEN A LAS SIGUENTES GENERACIONES CONECTARSE, IDENTIFICARSE Y CONTINUAR CON NUESTRAS CULTURAS ANCESTRALES, TRADICIONES, CEREMONIAS Y ESPIRITUALIDAD” – Declaración de los Indígenas Kahu’aina Guardianes de las Tierras Sagradas

“LAS TIERRAS SAGRADAS PERMITEN A LAS SIGUENTES GENERACIONES CONECTARSE, IDENTIFICARSE Y CONTINUAR CON NUESTRAS CULTURAS ANCESTRALES, TRADICIONES, CEREMONIAS Y ESPIRITUALIDAD” – DECLARACIÓN DE LOS INDÍGENAS KAHU’AINA GUARDIANES DE LAS TIERRAS SAGRADAS

La supervivencia cultural y física de los Pueblos Indígenas, así como el respeto de sus derechos bajo la Declaración de la ONU de los Derechos de los Pueblos Indígenas está vinculada a la existencia y a la salud de tierras sagradas según lo explican los custodios.

No escuchar este mensaje y reconocer las conexiones existenciales entre los pueblos indígenas, sus culturas y sus tierras llevará a otras faltas de protección de la naturaleza y de combate por el cambio climático, comenta Vicki Tauli-Corpuz, ponente de la ONU para derechos indígenas.

“Las organizaciones de conservación no se han dado cuenta de por qué los bosques siguen en pie. Muchas veces son los pueblos indígenas que han vivido allí desde tiempos inmemorables y que han protegido y preservado estas tierras. Los pueblos indígenas son los mejores guardianes de sus tierras tradicionales y de los recursos, es por ello que respetar sus derechos es crítico en esta crisis climática” dice Corpuz, cuya declaración está apoyada por investigaciones científicas recientes.

INDUSTRIAS EXTRACTIVAS, TRAUMA INDÍGENA

En las sesiones durante el congreso, la delegación de custodios indígenas recalcó cómo las industrias extractivas afectas desproporcionadamente a los pueblos indígenas debido a su conexión umbilical con tierras sagradas.

Aura Tegria, miembro de la comunidad U’wa enn Colombia, describe cómo amenazas al monte Zizuma, un lugar sagrado para los U’wa, están afectando a su pueblo.

La presencia de proyectos de energía minera en territorio U’wa a acelerado el cambio climático y han violado el mandato de proteger, cuidar y salvaguardar a nuestra Madre Tierra, llevándonos al exterminio físico y cultural.

Cientos de comunidades indígenas alrededor del mundo tienen historias similares que contar, muchas de las cuales han sido cubiertas por IC, pero la profundidad del impacto raramente se entiende por gente fuera de comunidades indígenas.

En sus declaraciones, los custodios han traducido poderosamente las realidades a todos los públicos, describiendo a “las actividades industriales en toda sus manifestaciones, minería, extracción de petróleo y de gas, represas, tala de árboles, expansión corporativo agricultural, energía solar y eólica industrial y otras prácticas extractivas” como responsables por “generar trauma sicológico y emocional a varias generaciones de comunidades indígenas.”

Custodios de lugares sagrados con la dra. Jane Goodall

Este trauma se está esparciendo globalmente, especialmente por recursos como los combustibles fósiles, aceite de palma y madera, y esto intensifica la amenaza que suponen las industrias extractivas a tierras sagradas y a áreas protegidas.

A principios de este año, un informe de la WWF reveló que más de la mitad de todos los sitios de patrimonio cultural mundial (114 de 229) en zonas del mundo supuestamente celosamente protegidas, están bajo amenaza de la minería y de otras actividades industriales destructivas.

Este patrón se replica en las tierras y sitios sagrados de los pueblos indígenas, las cuales se ven como zonas de potencial económico para empresas de minería, tala y represas, entre otras.

Un estudio de un comité de expertos, Global Witness, reveló que las comunidades indígenas sufren de niveles desproporcionados de violencia física, cultural y espiritual por honrar sus obligaciones de defender sus tierras. El grupo encontró que en el 2015, de 185 asesinatos de defensores ambientales, un 40% de las víctimas eran indígenas.

CONSERVACIÓN DESCOLONIZADORA: UN PASO ADELANTE EN HONOLULU

En el 2003, en el Congreso de Conservación Mundial en Durban (IUCN), las organizaciones más grandes de conservación se comprometieron al respeto de los derechos de los pueblos indígenas como parte de un “nuevo paradigma” de conservación.

Se esperaba que sería un punto cambiante para los derechos indígenas tras más de un siglo de opresión, en el cual la conservación se llevaba a cabo con el propósito de desplazar a los pueblos indígenas despojándolos de sus tierras con violencia.

Sin embargo, 13 años después de Durban, los pueblos indígenas alrededor del mundo continúan a ser desplazados de sus tierras tradicionales y se les niega su derecho a cualquier iniciativa de conservación, mientras que las empresas mineras y otras industrias invaden sus tierras.

En el Congo, la creación de por lo menos 26 de 34 áreas protegidas causó el desplazamiento de los pueblos indígenas que vivían allí, incluyendo los parques nacionales Boumba Bek y Nki en Camerún.

Otro ejemplo aterrador viene de Botswana, donde la gente San hace frente a una muerte instantánea en manos de tiradores de caza ilegal en tierras en las cuales han cazado por miles de años. Estas tierras ahora están en el parquet Kalahari, donde la mina Gem Diamonds Ghagoo Diamond Mine abrió en el 2014 y que ocupa los territorios de los pueblos Gana y Gwi.

Patrones similares, en los cuales se despoja a los pueblos indígenas de sus derechos y las autoridades naciones no protegen las tierras que se han robado, se observan África y en Asia, comenta Tauli-Corpuz.

“Podemos estar de acuerdo con las metas de la conservación, pero si estas áreas protegidas están siendo dominadas por empresas mineras, ¿de qué sirve la conservación?”

En este contexto, la Moción 26 representa un gran avance en la dirección correcta. El reconocimiento al rol de liderazgo de las comunidades indígenas en la conservación y “la necesidad de respetar el derecho de los pueblos indígenas a una consulta previa informada y libre”, es un paso hacia la descolonización de las normas de conservación global.

“La Moción 26 es histórica”, dice Nigel Crawhall, directos del secretariado del Comité de Coordinación Africano de los pueblos indígenas en África. “Se trata de la coalición más amplia en áreas protegidas y en paisajes conservados y representa una nueva solidaridad entre conservadores profesionales y dueños tradicionales o custodios. El Congreso de Durban de Parques Mundiales lanzó un llamado a un enfoque hacia los derechos de conservación e inclusión de los Pueblos Indígenas. La moción 26 pone esto en acción más allá de los límites de los parques nacionales.”

Un número de otras mociones ha sido aprobado en el congreso siendo fuente de optimismo para que las ideas y las actitudes a la conservación cambien.

Por ejemplo, otra moción aprobada durante el congreso (moción 48) hace un llamado al gobierno, al sector privado y a las instituciones financieras a proteger los bosques primarios y a “comprometerse a apoyar a los pueblos indígenas y a las comunidades locales en sus esfuerzos a conservar bosques en su estado intacto.”

Los miembros del IUCN votaron también para crear una nueva categoría de membresía para los pueblos indígenas en el congreso. Sería la primera vez en la historia del IUCN que se crea algo así.

Este paso les dará a los pueblos indígenas una presencia oficial en la estructura que toma decisiones en el IUCN, permitiéndoles ayudar a determinar la dirección futura en la política de conservación en temas de derechos indígenas y tierras sagradas.

Aunque la moción 25 no está legalmente atada a gobiernos o negocios, los promotores dicen que puede ser una herramienta efectiva para los indígenas y activistas locales que luchan por proteger lugares sagrados naturales.

“Adoptar esta medida impulsa campañas indígenas para la defensa territorial y le ofrecen a la sociedad civil una herramienta para ayudar a fortalecer el nivel nacional de normas de áreas protegidas para que se incluya los lugares sagrados,” dice Amazon Watch’s Andrew Miller.

Caleen Sisk, representante de los Winnemem Wintu del norte de California y uno de los guardianes presentes en Hawai’i, dice que “el reto es ahora identificar un mecanismo que sea exitoso en hacer que estos lugares sagrados sean zonas restringidas en las cuales el conocimiento indígena y sus derechos sean respetados.”

Custodios de lugares sagrados con la dra. Jane Goodall

Caleen Sisk, jefe de la tribu Winnemem de EEUU y el jefe Appolinaire Ousso-Lio de Benín, siendo entrevistados en el Congreso de Parques Mundial.

“Necesitamos aún leyes para salvar nuestros territorios sagrados”, dice Sisk, recalcando que el éxito a largo plazo de la moción 26 depende de su implementación.

Ganar protección concreta para sitios sagrados a nivel nacional es una tarea que los pueblos indígenas y sus aliados tendrán que negociar poniendo sus propias reglas. El reconocimiento de dentro y fuera de grupos de conservación internacionales como IUCN puede ayudar.

Patricia Gualinga de la comunidad Kichwa de Sarayaku, Ecuador, dice que el éxito de la moción 26 servirá de inspiración a su comunidad para asegurar la protección que necesitan para su territorio en el bosque.

“Para nosotros los pueblos indígenas que promuevan el Kawsak Sacha (vivir en el bosque) la moción 26 es una esperanza. Nos ayudará a avanzar y a verla implementada desde nuestra perspectiva de guardianes territoriales.”